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lunes, 29 de abril de 2013

Lo mejor de Asturias


He pasado este lluvioso fin de semana con mis amigos de Astur Aldea, el mejor sitio de la costa occidental de Asturias para disfrutar de todo lo que puede ofrecer esa tierra extraordinaria.
La belleza natural, la amabilidad de la gente, y como no, la deliciosa gastronomía asturiana son motivos suficientes para conducir 500 km entre lluvia torrencial, viento huracanado y temperaturas más propias de Noruega que de la península Ibérica.
Por si alguien quiere seguir nuestros pasos os dejo un enlace a su página web y a su perfil de Facebook, donde encontraréis todo la información necesaria.

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jueves, 18 de abril de 2013

Cocina de fantasía

Seguro que mucha gente aficionada al buen comer es además seguidora de Juego de tronos (o de Canción de hielo y fuego, la saga de George R. R. Martin en que se basa la serie). Los que disfruten de esas dos aficiones están de suerte: podrán recrear la gastronomía de sus lugares de fantasía favoritos gracias a Festín de hielo y fuego, una colección de recetas culinarias pensada para evocar las cocinas y los banquetes de los Siete Reinos.
¿Cuál es plato favorito de Tyrion Lanister? ¿Qué menú sirven en la posada de la encrucijada? ¿A qué sabrán los pasteles de limón que tanto le gustan a Sansa? ¿Qué desayunan los rudos dothrakis?
En las novelas, que son mucho más descriptivas y minuciosas que la serie, los detalles sobre la vida cotidiana  están cuidados con esmero y abundan las alusiones gastronómicas. Chelsea Monroe-Casse y Sarian Lehrer, las autoras de este libro de cocina, han volcado en un bonito volumen las recetas que  publican en su blog, dedicado a los aspectos alimenticios de la serie
 :

Las recetas son curiosas, de aire vagamente medieval, y parecen bastante fáciles y bien explicadas. Incluyen una tabla de sustituciones, por si en nuestra carnicería habitual no nos quieren vender solomillo de uro o pechuga de cisne negro, y cualquier lector habituado a cocinar se dará cuenta de que nadie va a notar si las especias vienen de más allá de los Siete Reinos o son marca Carmencita.

Ideal para regalar a incondicionales de la saga. Para más información



viernes, 12 de abril de 2013

¡Mi primer premio!



Raquel, autora del blog Cocinara http://cocinara.blogspot.com.es/2013/04/premios.html#comment-form, me ha puesto en su lista de blogs premiados ¡qué ilusión! Desde aquí quiero agradecerle este detalle.

Raquel tiene unas recetas estupendas, os animo a vistarla.

jueves, 4 de abril de 2013

Merluza a la gallega


Como dijo el poeta,
te me mueres de honrada y de sencilla
y ya seas merluza o pescadilla
esta simple receta,
tan fácil y completa,
tus virtudes realza y magnifica
y en un momento explica
la lección de modestia culinaria
que da tu suculencia extraordinaria
¡Qué buena estás! ¡Qué rica!


Yo interpreto así este plato tan clásico de la gastronomía gallega y nacional. La receta, o más exactamente el procedimiento me lo explicó un buen amigo de Cedeira al que hace mucho que no veo. Es tan fácil que me da un poco de apuro ponerlo por escrito, pero ahí va.

Ingredientes

Un buena merluza o pescadilla gorda partida en rodajas de unos dos dedos de grosor
Patatas, mejor si son gallegas
Cebolla
Laurel
Pimentón
Ajo
Sal
Aceite de oliva virgen extra


Lavar y escurrir el pescado. Pelar las patatas, partirlas en trozos grandes y hervirlas con agua, sal, la cebolla partida en trozos grandes y una hoja de laurel.
Cuando las patatas les queden algunos minutos para estar tiernas del todo, pasarlas solas a una cazuela de barro, con un poco de su caldo, ponerlas de nuevo al fuego, colocar encima las rodajas de merluza y tapar la cazuela para que se hagan al vapor.
Si no se tiene una cazuela de barro, servirá una de acero que sea amplia, plana y presentable para sacarla a la mesa.
Mientras se cuece la merluza, (tardará entre cinco y diez minutos, según el grosor de las piezas), pelar el ajo, partirlo en rodajitas y refreírlo en un dedo de aceite, más o menos, en una sartén pequeña; cuando empiece a dorarse, retirar la sartén del fuego y añadir una cucharadita de pimentón. En cuanto la merluza esté en su punto, rociarla con el aceite rojo de pimentón y servirla inmediatamente en los platos, procurando dejar el caldo sobrante en la cazuela.

jueves, 21 de marzo de 2013

¿Qué ceno?



A veces, por la noche me encuentro cansada, con la nevera en las últimas y con muy pocas ganas de desordenar la cocina, pero tengo hambre y la idea de tirar del consabido yogur me parece muy poco atractiva.
Para cuando estéis en esas mismas circunstancias, os brindo cuatro  improvisaciones muy sencillas, que requieren, como mucho, 15 minutos. No son recetas para seguir al pie de la letra, solo os cuento lo que yo hago a veces con “desechos de tienta” que encuentro en la nevera. Pongo las cantidades para una persona, pero naturalmente se pueden multiplicar para dos o más. Es interesante usar la menor cantidad posible de cacharros, aunque por su sencillez estos platos requieren poco más de una sartén y un plato o ensaladera.

La berenjena olvidada

Una berenjena
Dos huevos
Aceite de oliva virgen extra
Sal

Partir la berenjena en rodajas de 1 cm de grueso, aproximadamente. Colocar las rodajas en un plato llano, rociarlas con unas gotas de aceite y meterlas en el microondas a máxima potencia durante unos 8 minutos.
Poner a calentar una sartén antiadherente (o que o se pegue), lo bastante amplia para que quepa toda la berenjena, con un poco de aceite, solo lo justo para que se engrase y asar las berenjenas, que ya estarán bastante tiernas por su paso por el microondas, hasta que estén tostadas y bien hechas por dentro. Pasarlas a un plato, ponerles sal (mejor en escamas, si se tiene a mano) y rociarlas con un chorrito de aceite. En la misma sartén, volver a poner unas gotas de aceite, cascar los huevos y cuajarlos a la plancha. Si se les quiere dar la vuelta hay que esperar un poco a que se hagan bien por debajo para que se despeguen fácilmente. Si se tapa la sartén no hace falta volverlos. Ponerlos en el plato junto a las berenjenas y comerlo antes de que se enfríe.

La última pechuga

Un filete de pechuga de pollo
Un limón
Un diente de ajo
Una cebolla
Aceite
Salsa de soja

Poner el filete en un plato y rociarlo con el zumo del limón y el ajo aplastado o picado. Mientras se macera unos minutos, picar la cebolla en tiras finas longitudinales y rehogarla con un poco de aceite hasta que esté blanda. Poner encima el pollo y dejar que se haga unos minutos por cada cara, añadir el limón en que se ha macerado y un chorro de salsa de soja y dejar que la salsa se reduzca un momento. No hace falta poner sal porque la salsa de soja ya es bastante salada. Servir inmediatamente.


Sobras en sobres
 
Un sobre de ensalada variada o la que se tenga,
Un paquete de gulas
Un diente de ajo
Sal, aceite y vinagre

Poner la ensalada en la ensaladera y aliñarla al gusto, aunque es mejor no echar demasiado vinagre.
Picar el ajo y refreírlo en una sartén con un poco de aceite. Añadir las gulas y rehogarlas rápidamente. Ponerlas sobre la ensalada, remover un poco y degustar el plato antes de que la ensalada se mustie demasiado.


Esos tomatitos tan monos

80-100 gr de pasta (por persona) de la clase que se tenga a mano
250 gr de tomates cherry
Un ajo
Una cebolleta o una cebolla pequeña
Aceite y sal
Queso parmesano o manchego recién rallado (opcional)


Poner a calentar el agua. Mientras, picar la cebolla y el ajo rehogarlos en una sartén con un poco de aceite de oliva. En cuanto hierva el agua, añadir la sal y echar la pasta. Agregar a la sartén los tomatitos partidos por la mitad y dejar que se hagan unos minutos, más o menos el tiempo que tarda la pasta en cocerse al dente. Escurrir la pasta y unirla a la salsa de tomate, dejando que se hagan juntas un instante.
Servir al momento, rallando el queso encima directamente, si es que se quiere poner.
Se pueden agregar a la salsa unas hojas de albahaca, si se tienen a mano, un toque de guindilla, pimienta, etc.









lunes, 11 de marzo de 2013

Conejo a la mostaza


Una manera de preparar el conejo tan sencilla como resultona.

Ingredientes

Un conejo de 1 kilo y medio, más o menos
Cuatro cucharadas generosas de mostaza fuerte
150 gr de crema de leche
Un vasito de vino blanco seco
Una ramita de tomillo fresco
Una cucharada de aceite
25 gr de mantequilla
Sal y pimienta

Usaremos el conejo entero, sin cabeza. Lavarlo, secarlo y sazonarlo con sal y pimienta. Calentar el horno a 215º C. Engrasar con aceite una fuente de horno y colocar en ella el conejo, concienzudamente untado con la mostaza, de manera que quede embadurnado por todas partes. Espolvorear por encima el tomillo desmenuzado y distribuir por toda la superficie la mantequilla partida en laminitas.
Meter el conejo en el horno y dejar que se haga 50 minutos, más o menos, regándolo con el jugo que suelta y el vino, que se añadirá cuando empiece a tostarse. Si se ve que queda un poco seco, añadir algo más de vino. En cuanto el conejo esté a punto, se pasa a una fuente de servir que tendremos caliente y lo reservamos al calor.
Se añade a la fuente del asado la crema y un poco más de mostaza, removiendo y rascando el fondo con una espátula para aprovechar todo el juego de la cocción. Pasar la salsa a un cazo y ponerla a hervir unos dos minutos para que se trabe. Bañar el conejo con la salsa y servirlo trinchado en doce trozos.

lunes, 4 de marzo de 2013

Pimientos rellenos de bacalao, una versión muy sencilla


Los pimientos del piquillo tienen mil versiones. Esta que os doy es muy sencilla y sabrosa.


250 gr de bacalao desmigado
Un envase de 500 gr de pimientos del piquillo
Un envase de 500 gr de tomate natural triturado
Una cebolla mediana
Un diente de ajo
Aceite de oliva virgen extra
Sal, pimienta
Un vasito de vino blanco, opcional


Se pone en remojo el bacalao 24 horas antes en agua fría y se cambia el agua un par de veces. Si se usa bacalao desmigado se hidratará y desalará antes. También se puede usar un trozo de bacalao del que se vende ya desalado.
Se pica fina la cebolla y se rehoga la mitad en una sartén con un poco de aceite, el resto se reserva. Cuando está bastante pochada se añade el ajo picado y uno de los pimientos del piquillo hecho trocitos; por último se añade el bacalao desmenuzado  y un poco más de aceite. Se baja el fuego y se mueve la sartén para que el bacalao suelte la gelatina y se emulsione con el aceite; normalmente no hace falta añadir sal, pero le va bien una vuelta de molinillo de pimienta. Cuando se vea que el bacalao está hecho y trabado, se pasa a otro recipiente. Mientras se enfría, se refríe en un poco de aceite el resto de la cebolla y cuando esté blandita se añade el tomate triturado, sal (poca) y media cucharadita de azúcar y se deja reducir al fuego hasta que quede bien concentrado.
Cuando se haya enfriado el relleno de bacalao se empiezan a rellenar los pimientos con ayuda de una cucharilla. Antes conviene escurrirlos bien del caldo que traen de la conserva.
Los pimientos ya rellenos se van poniendo en la salsa de tomate y se deja que den unos hervores. Si se quiere se puede añadir a la salsa un poco de vino blanco, para que quede un poco más líquida, pero siempre hay que dejarla reducir.
Se pueden tomar recién hechos, pero yo creo que ganan bastante si se dejan reposar unas horas o incluso de un día para otro.