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lunes, 5 de noviembre de 2012

Sopa de verduras

Otra manera de usar el caldo, más sencilla, que puede solucionar una cena en menos de media hora.
Yo suelo ponerle las verduras y hortalizas que enumero a continuación, aunque pueden ser otras, o también una mezcla para sopa de verduras congelada o deshidratada:

Para 4 personas:

3 zanahorias
2 puerros
1 penca de apio, si gusta
Un litro de agua o caldo
Una pastilla de caldo concentrado
Fideos muy finos (cabellín)

Se pueden añadir algunas judías verdes, un poco de repollo picado, guisantes, nabo, etc., lo que más guste o lo que se tenga a mano en ese momento.  Es una buena manera de dar salida a esas hortalizas que se quedan un poco tristonas en el cajón para verduras de la nevera
Limpiar y picar menudas todas las verduras. Es muy útil contar con una picadora eléctrica para esta tarea. Si no se tiene, habrá que hacerlo a mano, qué remedio. Lavarlas en un colador y ponerlas en una cacerola o en la olla a presión, cubiertas con el caldo. No viene nada mal añadir una pastilla de caldo concentrado. En una cacerola normal tardarán unos veinte minutos, en la olla cinco. Cuando estén tiernas, añadir un puñado de fideos, después de comprobar el punto de sal y rectificarlo si hiciera falta. El tiempo de cocción de este tipo de pasta es de 4 o 5 minutos. En cuanto los fideos estén listos, ya podemos sacar la sopa a la mesa.



Le va muy bien, cuando ya está servida, añadirle un poco de parmesano recién rallado por encima, pero es mejor sacar el queso a la mesa y que cada comensal se lo ponga a su gusto.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Sopa de cebolla gratinada



Para dar buen uso al caldo os propongo esta sopa sopa sabrosa y reconfortante, ideal para los días fríos. Nos hemos permitido una variación en este plato clásico de la cocina francesa: en lugar de utilizar queso gruyer o emmental para gratinar, le ponemos parmesano o manchego recién rallado.

Para 6 personas

Litro y medio de buen caldo de caldo desengrasado
1 kg de cebollas
50 gr de mantequilla
Una cucharada de harina
100 gr (o más) de queso parmesano o manchego semi curado recién rallado
Unas rebanadas finas de pan del día anterior
Sal, pimienta


Pelar las cebollas y partirlas finamente en juliana. Poner a calentar la mantequilla en una olla con un poco de aceite para que no se queme, añadir la cebolla y sofreírla despacio hasta que quede muy pochada. Espolvorear la harina sobre la cebolla, tostarla dando unas vueltas y añadir el caldo y unos granos de pimienta. Dejar que hierva hasta que la cebolla esté casi deshecha y rectificar de sal. Si se hace en la olla a presión, esta operación no llevará más de media hora.
A mí me gusta dejar la cebolla tal cual, pero si hay comensales melindrosos o niños que vayan a poner pegas, se puede triturar el caldo con la batidora o pasarlo por un chino o pasa purés, para que quede más uniforme.
Esta parte se puede preparar con antelación, incluso de un día para otro.
Cuando se vaya a servir la sopa, poner a calentar el caldo, encender el horno y colocar sobre la bandeja cazuelitas o boles refractarios individuales.  Hacer rebanadas finas de pan, tostarlas (mejor en el horno para poder hacerlas todas a la vez) y distribuirlas en las cazuelitas. Echar el caldo caliente sobre el pan, y espolvorear encima de cada ración el queso rallado. Gratinar  unos minutos en el horno y servir inmediatamente.
Esta sopa es muy apropiada para Navidad y celebraciones en general, porque conserva tanto el calor que los comensales atacan el vino para refrescarse un poco. En un momento, entre los vapores del vino y el calor y sustancia de la sopa, todo el mundo está con los mofletes colorados y riendo por cualquier cosa, lo que garantiza el éxito de la reunión.

lunes, 29 de octubre de 2012

El caldo es un gran invento





Un buen caldo sustancioso,
ciertas virtudes precisa,
ha de cocerse sin prisa
y ser limpio y enjundioso.
No gusta si queda soso,
y salado está fatal,
pero no te saldrá mal
este nutritivo invento
del modo que yo te cuento,
sencillo y tradicional

Ingredientes

250 gr de carne de vaca, mejor de morcillo o falda
Un cuarto de pollo o gallina o una carcasa
Una rodaja de codillo de jamón
Un hueso de vaca, de rodilla
Un puerro
Una zanahoria
Una ramita de apio
Sal


Poner todos los ingredientes en un puchero grande o en la olla a presión.
Cubrirlos con agua abundante, poner sal, no demasiada, y dejarlo cocer al menos hora y media. En la olla a presión bastará con la mitad.
Colar el caldo, pasándolo a otro recipiente y dejarlo enfriar. Lo ideal es que repose una noche en la nevera. La grasa se solidificará en la superficie y así se puede retirar con facilidad, quedando listo para usar. Es muy conveniente congelarlo en raciones.
Si no hay tiempo para decantar el caldo, una vez frío, se puede ir sacando la grasa que sube a la superficie con una cuchara y un poco de paciencia.
Otro sistema es batir una clara de huevo a punto de nieve, mezclarla con el caldo caliente y pasarlo después por un colador muy fino o por un filtro de café. La grasa se queda pegada a la clara, que al entrar en contacto con el líquido caliente se solidifica formando grumos. De esta manera el caldo se enturbia, pero queda bien, incluso, para una sopa puede resultar más interesante que si está transparente, pero es para usarlo en el momento, no para guardarlo.