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miércoles, 6 de febrero de 2013

Salmorejo


Eres un gran favorito,
salmorejo cordobés,
y estás en el palmarés
por ser fresco y exquisito.
Tu receta facilito
a quien quiera prepararte:
échale un poco de arte,
un ratito de trabajo,
pan, tomate, aceite y ajo,
y todos querrán besarte.

El salmorejo sólo tiene ventajas y virtudes: sirve como entremés, como primer plato y como salsa; es a la vez nutritivo y ligero, económico y saludable. En cuanto a su preparación, si hubiera un currículum escolar de cocina, se estudiaría en primer curso de primaria.

Ingredientes

1 kg de tomates maduros
Un diente de ajo
Un chorrito de vinagre
Un cuarto de barra pan duro
Un dl de aceite de oliva virgen extra
Sal
Para el adorno: jamón y huevo duro picado

Poner el pan en remojo en agua muy fría con el vinagre y dejar que se ablande. Mientras, pelar los tomates, partirlos y quitarles las semillas, triturarlos con una batidora de mano o de vaso o lo que se tenga; añadir el pan escurrido, el aceite y la sal y seguir batiendo hasta que esté todo trabado. Si se ve que está demasiado espeso, se puede aclarar con un poco de agua bien fría, pero sin pasarse. Conviene probarlo para rectificar el punto de sal y de vinagre si fuera necesario.
También pueden triturarse directamente los tomates, sin quitarles antes la piel y las semillas y tamizar el puré obtenido antes de poner los demás ingredientes.
Enfriarlo en la nevera y en el momento de servir distribuirlo en tazones y espolvorear por encima el huevo y el jamón.


viernes, 7 de septiembre de 2012

Patatas al ajillo


Ingredientes
Patatas para freír
Aceite de oliva
Ajo
Perejil
Limón
Sal

Como ya es habitual, os propongo una receta tan sencilla que se podría poner en el curso de jardín de infancia, si existiera un itinerario escolar culinario.
También se conocen como patatas a lo pobre, patatas al pelotón y patatas “a lo Alfonso” (cualquiera sabe quién era ese Alfonso).
Constituyen una guarnición deliciosa para cualquier tipo de carne o pescado y lucen en todo su esplendor junto a unos huevos fritos, por supuesto.

Pelar las patatas y cortarlas en rodajas finas. Remojarlas en agua fría unos minutos, para que suelten el almidón, escurrirlas y secarlas un poco con papel de cocina. Salarlas y freírlas en aceite abundante. Hay que procurar que no se peguen unas a otras y que queden crujientes. Si es necesario, se pueden hacer en varias tandas, reservándolas al calor hasta que estén fritas todas. Mientras tanto, machacar en el mortero el ajo y el perejil, añadir el zumo de un limón o un chorrito de vinagre y remover un poco para que se mezclen bien estos ingredientes.
Escurrir el aceite y reunir todas las patatas ya fritas en la sartén. Añadir el majado y darle unas vueltas rápidamente a fuego vivo. Servir al momento.

miércoles, 13 de junio de 2012

El gran invento de la sopa de ajo


Dicen que fue un gran invento
el de la sopa de ajo,
reconfortante alimento
que se hace sin gran trabajo.
Yo nunca la suelo hacer
porque detesto la sopa
y da igual, a mi entender,
comer mucha o comer poca.
Pero hay otros ciudadanos
que la toman con deleite,
no son raros ni marcianos,
yo conozco a más de veinte.
Para ellos la receta
en soneto he redactado,
si no la encuentran correcta
que busquen en otro lado.



Ajos de calidad seleccionada
consigue y llévalos a tu cocina,
pélalos y con diestras cuchilladas
pártelos en rodajas chiquitinas;
corta pan, ya sentado, en rebanadas,
procurando que salgan algo finas,
y refríe estas dos cosas mezcladas
en cazuela de barro genuina.
Añade pimentón, sal y remueve,
para que el guiso cobre rico aroma,
cubierto con buen caldo a fuego lento;
en tiempo sorprendentemente breve,
será merecedor de su diploma
este sabroso y pastoril invento.