Para mí está muy claro:
por mi último deseo:
“Si de muerte fueras reo,
¿de cenar, que pedirías?”
“Aunque ofrezcan ambrosía,
no he de perder la cabeza”,
respondí con gran franqueza,
“querré una cosa sencilla:
un plato de ensaladilla
y una caña de cerveza.”
A mi amiga Nuria del Peso le apetecería otra cosa:
Me pregunto yo
también
qué es lo que
tomaría
si llegado el
fatal día
tuviera que
elegir bien
el bocado más
fetén.
Probablemente
pidiera
a la Parca
puñetera
un plato de buen
jamón,
de esos que
hacen montón,
y un tintito de
Ribera.
Escribidlo en décimas y podréis participar en esta entrada.
Otra amiga, Angie, me ha dicho cuál sería su último deseo gastronómico:
“Díme, Angie, ¿qué quieres tú?”
pregunté a mi compañera,
“para esa cena postrera,
¿cuál sería tu menú?”
“Quiero un plato de Perú,
aunque yo soy madrileña,
se llama causa limeña,
se llama causa limeña,
y es muy fino y delicado,
con pisco sour regado”,
me contestó muy risueña.


