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viernes, 25 de abril de 2014

Vuelta a las berenjenas raras

He vuelto a tropezar en el mercado
con esas berenjenas tan chocantes,
de las que en otro post había hablado,
que son violetas, finas y elegantes.
Queriendo hacer un plato interesante
las dividí en cilindros promediados
y luego en dos mitades y al instante
las puse en un cacharro enaceitado.
Las cociné en  el horno ya caliente
con poca sal  y aceite sazonadas.
Ralladura de queso y picadillo
de jamón remataron el invento
que gratiné en el horno un momentillo
y aquel que lo probó quedó contento.




Reconozco que la receta es muy simple, pero el resultado es sorprendentemente sabroso. El queso el gratinarse forma un corteza deliciosa y el conjunto tiene un sabor muy incitante. El único problema es que cunden poco porque se reducen bastante con la cocción. No es un plato para satisfacer a una familia hambrienta, pero sí un entrante muy agradable para dos, por ejemplo.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Calamares en su tinta

Era inquietante y siniestro
para mis ojos de niña
aquel revoltijo negro:
calamares en su tinta.
Mi madre por persuadirme
“están buenos”, me decía,
“moja un poquito de pan,
verás qué salsa tan rica”.
Pero yo cerré la boca,
y salí corriendo arisca,
aferrada a un pensamiento,
más bien a una idea fija:
“aunque mi madre me mate,
no como esa porquería”.
Pero pasaron los años
y me fui volviendo lista,
empecé a probar más cosas
y entendí que la comida
puede ser interesante
y dar muchas alegrías.
Un día volví a enfrentarme
al guiso que aborrecía
y lo probé con reparo,
pero ya más decidida:
El cielo se abrió ante mí,
¡pero si  era una delicia!
Ya no me importaba el negro
de aquella salsa exquisita
porque su aroma sabroso
de todo la redimía.
Y en los tiernos calamares
que tan buen sabor tenían
encontré un regusto dulce,
como el de las gambas finas.
En fin, para no alargarme,
conseguí una recetilla
Y ahora los hago a menudo
para toda la familia.




Ingredientes

Un kilo de calamares; conviene pedir en la pescadería que los limpien y reserven las bolsas de tinta
Medio kilo de cebolla muy picada
Un par de tomates maduros, pelados, picados y limpios de semillas, o medio bote de tomate natural triturado de medio kilo
Aceite
Sal
Una hoja de laurel

 Hay diferentes recetas y procedimientos para hacer este plato. Yo lo hago así, de una manera muy sencilla, con la que se obtiene una salsa sabrosa y bien trabada sin necesidad de ningún espesante (harina, pan frito machacado, etc.)
Partir los calamares en tiras o en aros y sacar la tinta de las bolsitas (si es la que traen los propios calamares, a veces en la pescadería la dan en unos sobrecitos de plástico), reservándola en un vaso.
Poner la cebolla muy picada en una cacerola, con un poco de aceite y rehogarla un poco, con algo de sal, pero poca porque los calamares tienden a resalarse.
Cuando la cebolla está algo pochada, añadir los calamares y la hoja de laurel y dejarlos cocer a fuego lento con la cacerola tapada todo el tiempo que necesiten hasta estar tiernos, que unas veces es más y otras menos, removiendo de vez en cuando. No se debe añadir agua ni ningún otro líquido, deben hacerse con su propio jugo y el que suelte la cebolla.  Añadir el tomate y cuando se reduzca y se vea trabado, incorporar la tinta, disuelta en un poco de agua o vino blanco, o en un poco del el mismo tomate.
Dejar que de unos hervores hasta que esté todo bien trabado, corregir de sal si es necesario y listo.  Este plato está mejor de un día para otro.

Se suele acompañar de arroz blanco, pero a mí no me parece indispensable.

martes, 21 de enero de 2014

Salsa de uvas


Los platos de cerdo y las aves combinan muy bien con las salsas dulces o agridulces. La que os sugiero es muy sencilla y resulta muy agradable. También es estupenda para acompañar un buen paté.

500 gr de uvas
Zumo de limón
Un vaso de vino blanco
Medio cubito de caldo
Un poco de salsa Perrins
Un vaso de agua

Lavar las uvas y separar los granos. Ponerlas en una sartén a fuego medio y dejar que se tuesten un poco, sin aceite ni grasa ninguna. Añadir el limón y el vino blanco y dejar que hiervan hasta que se vea que el líquido se reduce y empieza formarse algo de caramelo. Añadir el agua y dejar que se reduzca también, hasta que espese un poco. Pasar las uvas y el caldo por el chino sobre un cazo y apretar con la mano del mortero para sacar todo el jugo de las uvas, dejando fuera los hollejos y pepitas.
Poner el cazo al fuego, añadir algo más de agua y el caldo concentrado y dejarlo hervir unos minutos. A última hora añadir la salsa Perrins. No hace falta poner mucha, con un chorrito será suficiente para que la salsa tome buen color y queda sabrosa. Si no se tiene a mano salsa Perrins, se puede sustituir por salsa de soja.
La salsa debe quedar espesa y puede tomarse fría o caliente.

Estoy pensando en experimentar un poco añadiéndole picante.  Ya os contaré 

jueves, 9 de enero de 2014

Rosbif


El lomo asado a la inglesa
que rosbif se denomina
es el rey de la cocina,
sea de lujo o burguesa,
y un placer en cualquier mesa.
Debes hacerlo sin prisa,
con la receta concisa
que te ofrezco más abajo,
no lleva mucho trabajo
y es asequible y precisa.


Me han preguntado bastante a menudo por el procedimiento para conseguir un buen rosbif, porque suele salirme bien, o por lo menos eso dicen los que lo han probado.Yo sigo la receta de Simone Ortega en sus insustituibles “1080 recetas de cocina”, con algunas pequeñas precisiones.

Ingredientes

Un trozo del lomo de vacuno, del tipo que se prefiera, que pese entre un kilo y un kilo y medio. Si se necesita más cantidad, se puede poner en dos trozos, pero no conviene pasar de dos kilos.
Un poco de manteca de cerdo.
Sal.
Vino blanco y zumo de limón para la salsa.

Encender el horno al máximo, y meter la fuente que se vaya a utilizar para el asado Mientras se calienta, preparar la carne. Se puede atar con un cordel para que tenga buena forma, a continuación salar la pieza y untarla con la manteca (no mucha).
Poner la carne en la fuente ya caliente y meterla al horno sin más. No hace falta regarla con su jugo, la carne soltará su grasa y con eso es suficiente para que se quede tostada por encima, que es lo deseable. Se le puede dar la vuelta a media cocción para que se tueste igual por todos lados.
El tiempo es lo más importante. En el libro de Simone Ortega hay unas tablas de tiempo para los asados. En la edición antigua sugería 20 minutos por cada medio kilo de carne, aunque en la nueva ha reducido el tiempo a 15 minutos, tal vez porque ahora hay hornos más potentes, no sé. Yo me atengo a los 20 minutos, para mi horno, que alcanza como máximo 250º,  y me sale siempre bien. Es decir, una pieza de un kilo requerirá 40 minutos.
Pero hay que tener en cuenta que a partir del kilo el tiempo ya no se aumenta en proporción,  si tenemos kilo y medio con añadir 5 minutos será suficiente, si no queremos que el asado se pase en exceso.
Después se deja reposar el asado unos minutos con el horno abierto y se reserva hasta el momento de servir, que es preferible que no sea inmediatamente.
La salsa se hace añadiendo a la fuente donde se ha hecho la carne un poco de vino blanco y zumo de limón, se da un hervor, rascando el fondo para aprovechar los jugos de la carne. Y se pasa a un cazo para reducirla. He comprobado que no le va mal un poco de agua, ya que si no se añade líquido es fácil que quede demasiado salada. Se le puede poner lo que se prefiera, mostaza, un poco de maicena para espesar, etc. Confieso que yo la hago cada vez de una manera y unas veces me sale mejor que otras.

La carne se presenta cortada en filetes más bien finos y con la guarnición que se prefiera.

martes, 3 de diciembre de 2013

Bizcocho de Isi de Muros de Nalón



Siguiendo con la repostería, os propongo un bizcocho con almendras que aprendí el pasado verano en Asturias. Resulta muy sabroso y diferente, aunque hay que degustarlo con medida porque es denso de verdad.

Ingredientes

150 gr de mantequilla
3 huevos
1 yogurt natural
3 medidas de yogurt de azúcar
3 medidas de yogurt de almendra molida (más o menos 250 gr)
3 medidas de yogurt de harina
Medio sobre de levadura Royal

Dejar la mantequilla fuera de la nevera para que se ablande un poco.
Moler las almendras.
Encender el horno a 220º C.
Mezclar en un bol grande con una batidora o con varillas los huevos con el azúcar, añadir el yogur y la mantequilla. Cuando la mezcla sea homogénea, añadir el azúcar, las almendras y por último la harina y la levadura tamizadas. Mezclar hasta que todo quede unido y verter la mezcla en un molde de rosca previamente untado con mantequilla y espolvoreado con harina.
Meterlo al horno a 220º durante unos cinco minutos y después bajar la temperatura  (200º-180º). Estará listo en 40 o 50 minutos. Comprobar que está a punto pinchándolo con una aguja que debe estar seca. Desmoldarlo, espolvorearlo con azúcar glass y degustarlo cuando esté frío. 

jueves, 21 de noviembre de 2013

Falso strudel de manzana

Lo de falso se refiere a que he usado masa de hojaldre en lugar de la pasta brick o filo, que según creo es preceptiva para este postre. He preferido el hojaldre porque es más fácil de manipular y más fácil de encontrar también. Para el relleno he hecho alguna aportación de mi cosecha.
 
Ingredientes

Un rollo de masa de hojaldre refrigerada
Tres o cuatro manzanas reinetas
Un  puñado de pasas de Corinto
Unas cuantas nueces
Un vasito de Pedro Ximénez
30 gr de mantequilla
Un poco de pan rallado, dos o tres cucharadas soperas
Azúcar y canela en polvo a discreción


Poner las pasas en remojo con el vino. Pelar las manzanas y partirlas en trocitos, juntarlas con las nueces peladas y partidas en trozos pequeños en una fuente de horno, agregar azúcar y canela, y las pasas con el vino, aunque no todo para que el conjunto no quede caldoso. Mezclar bien y meter la fuente en el horno ya caliente durante 15 o 20 minutos, hasta que la manzana esté blanda, pero no deshecha.
Mientras, poner a calentar la mantequilla en una sartén. Cuando esté disuelta, reservar en una taza un poco, un dedo más o menos. En la mantequilla restante tostar el pan rallado, a fuego bajo para que no se queme, conviene darle vueltas para que se tueste por igual. Cuando esté suelto y dorado, apartarlo del fuego. Mezclar una parte del pan, una cucharada más o menos, con la manzana y demás ingredientes, remover bien y dejar que la mezcla se enfríe.
Calentar el horno a la temperatura más alta que tenga, dejando dentro la bandeja para que se ponga bien caliente.
Desenrollar la masa, dejando debajo el papel en que viene envuelta, recortar todo alrededor un tira de uno o dos cm de ancho y reservarla.
Poner en el centro de la masa el pan rallado que se ha reservado, formando una especie de cama rectangular. Poner encima el relleno, que ya deberá estar frío, dándole una forma alargada, y envolver sobre él la masa.
Aconsejo doblar primero los dos lados más estrechos, luego la parte más alejada de nosotros y por última el lado que está más cerca. Para sellar las junturas, se pasa un pincel impregnado con la mantequilla derretida que se ha reservado. Por último, con las tiras de masa, también mojadas en la mantequilla, se hacen los adornos que se quiera, y se pinta toda la superficie con el resto de la mantequilla. Pinchar el strudel para que el hojaldre no se infle demasiado.
El papel de la masa nos servirá para trasladar el pastel a la bandeja del horno fácilmente.
Meterlo al horno y bajar la temperatura a 180º-200º.
Tardará unos 30 minutos en estar dorado. Si se ve que le falta, se puede dejar un poco más, siempre que no se queme.
Sacarlo del horno y dejar que se enfríe sobre la propia bandeja, para que el hojaldre se termine de hacer por debajo.
Espolvorearlo con azúcar glass y pasarlo a una fuente de servir.

Está muy bueno templado, aunque aguanta bien de un día para otro.

lunes, 7 de octubre de 2013

Bizcocho de nata


Un bizcocho muy sencillo y al que la nata le aporta un gusto distinto, si estáis aburridos del bizcocho de yogur que tanto se ha popularizado.

300 gr de nata líquida
3 huevos
150 gr de azúcar
1 sobre de levadura
270 gr de harina


Calentar el horno a 200º.
Batir bien los huevos con el azúcar. Añadir la nata, removiendo sin batir, y por último agregar la harina y la levadura tamizadas. Remover suavemente hasta que se incorpore y pasar la mezcla a un molde previamente untado con mantequilla y espolvoreado de harina.
Meter el molde en el horno y después de unos 5 minutos, bajar un poco la temperatura, a 180º, y hornear durante 45 minutos, más o menos.
Espolvorear con azúcar glass y servirlo cuando se enfríe.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Berenjenas raras

El otro día vi en un puesto del mercado de Ventas, concretamente en Frutas Pedrín, unas hortalizas que me sorprendieron. Son estas:


Se trata de un tipo de berenjenas muy largas y finas, color violeta, exactamente como las de la foto. El frutero me dijo que eran ricas y muy apropiadas como guarnición, así que compré dos para probarlas.
Tal como me dijo, las partí en trozos, como si se tratara de chistorra (es un decir), partí los trozos por la mitad e hice una especie de bocadillos, metiendo dentro unos trocitos de queso que me habían sobrado de la receta anterior. Junté las mitades con un palillo y las freí después de sumergirlas en una masa tipo tempura, hecha con harina, una pizca de sal y cerveza muy fría.
No tengo la foto del plato terminado, la pondré la próxima vez, pero el resultado es sorprendente por lo tiernas y sabrosas que son.
Buscando una foto me he enterado de que son berenjenas chinas, ¡qué cosas! Pero es la variedad, creo que se cultivan en Almería y también en Extremadura.
Merece la pena probarlas, a pesar de su aspecto extraterrestre.

Pollo frito con sésamo

Una receta sencilla y vistosa, para hacer algo más apetitosos los socorridos filetes de pechuga de pollo.

Ingredientes

Una pechuga de pollo en filetes
Un huevo
Zumo de limón
Un ajo
Unas lonchas finas del queso que se prefiera
Pan rallado
Sésamo
Aceite para freír
Sal y pimienta

Batir el huevo, añadirle el ajo entero después de darle un golpe y un poco de zumo de limón.
Salpimentar los filetes de pollo y dejarlos un rato en el huevo.
Montar unos libritos poniendo una loncha de queso entre dos filetes. Partirlos en dos o tres trozos, para manejarlos mejor, y sujetarlos con un palillo.
Mezclar el pan rallado con el sésamo y rebozar con esta mezcla los libritos. Antes es mejor volver a pasarlos por el huevo para que queden bien impregnados y se pegue mejor el pan rallado.
Freirlos en aceite abundante, procurando mantener una temperatura media, para que no se arrebaten. Es mejor freírlos en una sartén pequeña para no desperdiciar demasiado aceite, ya que las semillas de sésamo se desprenden y se ensucia bastante.
Cuando estén bien dorados y crujientes se sacan y se escurre el exceso de aceite sobre un papel de cocina.



miércoles, 3 de julio de 2013

Buffet de ensaladas IV

Con mucha sustancia

Las propuestas que siguen tienen en común la presencia de ingredientes no vegetales, que hacen de estos platos un comida completa.
Son ideales para tenerlas preparadas con antelación.

Pimientos asados con atún
 
Tres o cuatro pimientos rojos
Una o dos latas medianas de atún, mejor si es ventresca, claro
Una cebolleta
Un huevo duro
Aceitunas negras
Aceite de oliva virgen extra
Vinagre de jerez
Pimienta, sal y las especias que se prefieran (orégano, comino, etc.)

Asar los pimientos enteros y dejarlos enfriar en un recipiente que tenga tapa para poder pelarlos más fácilmente. Una vez fríos, quitarles la piel, y cortarlos en tiras. Escurrirlos, pasarlos a una fuente y añadir el atún y los demás ingredientes, usando las aceitunas y el huevo duro en rodajas o picado como adorno. Aliñar al gusto. Se puede servir de inmediato, pero le va muy bien reposar un rato en la nevera.



Lo que mi tía Teresa llama “amanida”

Un par de tomates
Una lechuga
Un pepino
Cebolla
Fuet en rodajas
Queso en taquitos (cualquiera, aunque yo no pondría uno demasiado caro para mezclarlo con la ensalada, iría bien un queso de bola semicurado, por ejemplo)
Aceite de oliva virgen extra
Vinagre
Sal

Lavar y cortar los vegetales del modo habitual, ponerlos en una ensaladera, aliñarlos como más guste y colocar por encima las rodajas de fuet y los tacos de queso. Se pueden añadir otros fiambres, si se tienen a mano. Sugiero acompañar este plato tan nutritivo con vino con gaseosa, muy frío y en porrón.

La ensalada campera de siempre

Un kg de patatas, más o menos
Un tomate rojo pero que esté firme
Una cebolleta
Un pepino
Una lata de atún
Un puñado de alcaparras
Uno o dos huevos duros
Aceite de oliva virgen extra
Vinagre de jerez, sal, pimienta

Cocer las patatas enteras con piel o peladas y partidas. Yo prefiero hacerlas ya peladas porque se cuecen mucho antes y me resulta más cómodo partirlas crudas. Creo que da lo mismo, la verdad.
Partir los demás ingredientes y mezclarlos con las patatas, aliñar como se prefiera y dejar reposar un rato en la nevera antes de servir.
Aconsejo preparar el aliño por separado. Queda muy bien si se hace una vinagreta mezclando con la batidora aceite, vinagre, un poco de cebolla picada, unas alcaparras y sal. Se puede poner también una pizca de mostaza, si gusta.

martes, 25 de junio de 2013

Buffet de ensaladas (III)

Placeres culpables ¡viva la mayonesa!


Ensaladilla de gambas
250 gr de gambas 
Un cebolla, una hoja de laurel, una ramita de perejil
Tres o cuatro patatas
Mayonesa (natural, de bote o de bote rectificada)

Preparar un caldo corto con agua, sal, una cebolla en trozos, una hoja de laurel y los ingredientes que gusten.
Mientras rompe a hervir, lavar y escurrir las gambas y pelar y trocear las patatas en dad
os pequeños, de 1 cm de lado, más o menos.
Cuando el caldo haya cocido unos minutos, añadir las gambas lavadas, dejar que vuelva a romper el hervor y dejar que cuezan un minuto. Sacarlas a un colador, refrescarlas bajo el chorro de agua fría y pelarlas, volviendo a echar las cáscaras al caldo, que dejaremos hervir unos minutos más.
Colar el caldo, volver a ponerlo al fuego y hervir en él las patatas. Solo tardarán unos minutos, así que hay que vigilarlas para que no se deshagan. Mientras, cortar las gambas en trocitos, cada una en dos, más o menos, aunque también se pueden dejar enteras.
Poner en una fuente las patatas y las gambas, rociar con un chorrito de aceite y corregir de sal, si es necesario. Envolver el conjunto con mayonesa, la justa nada más para que quede trabado y dejarlo enfriar un rato en la nevera antes de servir.
Lo ideal es preparar una mayonesa casera, pero se puede usar una de bote, de buena marca, rectificándola con un chorro de aceite de oliva virgen extra, unas gotas de limón y media cucharadita de mostaza.



Ensaladilla rusa (la que yo hago)
Cuatro o cinco patatas
Una lata de atún mediana
Una lata pequeña de guisantes
Una lata de pimiento morrón
Un puñado de alcaparras
Dos huevos duros
Unos cuantos pepinillos
Una lata de aceitunas rellenas de anchoa

Para la mayonesa:
200 gr de aceite (más o menos)
Un huevo
Un limón
Sal y un poco de mostaza

Cocer las patatas enteras o partidas, abrir las latas, escurrir su contenido muy bien y picar lo que haya que picar. Ponerlo todo en un recipiente, poner sal y un chorrito de aceite, mezclar y envolver con la mayonesa, sin excederse, solo la cantidad justa para que quede todo unido.
Pasar la ensaladilla a la fuente donde se vaya a servir y decorarla con el huevo duro picado o con lo que se prefiera. Tiene que enfriarse y reposar un rato en la nevera antes de servir.
Se pueden poner otras cosas, como gambas, cebolla muy picada, manzana, cada cual tiene su secretillo y es muy difícil que no esté buena. Para mí, lo que le da la gracia es el toque de vinagre que aportan los pepinillos y las alcaparras y, sobre todo usar mayonesa casera.


lunes, 24 de junio de 2013

Buffet de ensaladas (II)

Versiones italiana, griega y francesa de un concepto muy similar

Tomate y mozzarella







Tomates rojos y firmes
Una o más bolas de mozzarella
Unas hojas de albahaca fresca
Aceitunas negras
Aceite de oliva virgen extra
Sal y pimienta

Cortar los tomates y la mozzarella en rodajas y colocarlos en una fuente alternando los ingredientes, de manera que monten un poco y quede bonito. Espolvorear con sal y pimienta y con la albahaca picada, dejando algunas hojas enteras para adornar.
Salpicar las aceitunas por encima y aliñar con un chorro generoso de buen aceite de oliva virgen.

La tradicional ensalada griega

Tomates rojos y firmes
Pepinos
Cebolla o cebolleta
Pimiento verde o rojo
Aceitunas negras
Queso feta
Sal, pimienta
Orégano
Vinagre
Aceite de oliva virgen extra

Partir todos los ingredientes vegetales de la manera habitual: el tomate en gajos, el pepino en rodajitas, el pimiento y la cebolla en tiras o rodajas muy finas y ponerlo todo en la ensaladera.
Añadir el queso cortado en dados y las aceitunas, aliñar al gusto y espolvorear con orégano.

Ensalada niçoise


Dos o tres tomates
Una cebolleta
Un pimiento verde
Un huevo duro
Una lata pequeña de anchoas o de atún
Tres o cuatro patatas cocidas
250 gr de judías verdes “bobby” ya cocidas
Aceite de oliva virgen extra
Vinagre de jerez
Sal y pimienta
Una cucharadita de mostaza de Dijon

Trocear los tomates en gajos, la cebolleta el pimiento en tiras y las patatas en rodajitas. Poner estos ingredientes en una fuente, añadir las judías verdes y colocar por encima las anchoas, las aceitunas y el huevo duro.

Preparar en un recipiente los ingredientes del aliño y batirlos con un tenedor para que se emulsionen un poco. Aderezar la ensalada con el aliño y servir.

Buffet de ensaladas (I)

Os voy a poner unas cuantas ideas de ensaladas muy sencillas. No creo que ninguna tenga nada demasiado original, pero juntas pueden formar un pequeño repertorio de sugerencias para las noches veraniegas, cuando lo último que apetece es encender la cocina.

Ensalada de lechuga, cebolleta y salmón

Una lechuga batavia o trocadero
Una cebolleta morada
150 gr de salmón ahumado
Sal, pimienta vinagre de jerez o, si se prefiere, limón
Aceite de oliva virgen extra

Remojar la lechuga y picarla en tiras que no sean excesivamente pequeñas. Cortar la cebolla en tiras longitudinales finas y el salmón en tiras también, de unos dos cm de ancho.
Mezclar en un recipiente los ingredientes del aliño, procurando que la sal se disuelva bien. Añadirlo a los vegetales, que tendremos ya preparados y bien escurridos en la ensaladera, y mezclar bien. Colocar encima el salmón y servir.

Ensalada de escarola y naranja
Escarola
Una o dos naranjas
Una cebolleta de las largas
Sal
Aceite de oliva virgen extra

Lavar, escurrir y trocear la escarola. Pelar una o dos naranjas a sangre y cortarlas en dados, procurando recoger todo el jugo que suelten. Pelar y partir en rodajitas la cebolleta.
Mezclar la escarola y la naranja en la ensaladera con buen aceite de oliva virgen extra y sal. No hace falta añadir vinagre ni limón, porque su función la cumple el zumo que suelta la naranja.


martes, 28 de mayo de 2013

Para los muy golosos





Objetivo: tarta perfecta, Alma Obregón
  
Siempre me ha parecido que hacer tartas es algo muy laborioso y complicado, sobre todo las de bizcocho con decoraciones de mantequilla rizada y cosas por el estilo. Solo me atrevo con las más básicas y caseras, cuyas recetas ya he colgado en este blog. Sin embargo, con este recetario de Alma Obregón, que acaba de publicar El País-Aguilar, todo parece muy sencillo, la confección de las bases de bizcocho, la preparación de cremas y coberturas y por supuesto, el toque elegante del montaje final.
Las explicaciones son claras y las fotos sugerentes, de manera que dan ganas de animarse con alguno de estos postres, aunque solo sea por una vez.

Para los que no tengan problemas con el peso ni prejuicios contra el uso de cantidades industriales de mantequilla este simpático manual será una buena fuente de inspiración.
Para más detalles os dejo este enlace
http://www.elpaisaguilar.es/index.php?s=libro&id=753

lunes, 13 de mayo de 2013

Confit de pato con guarnición


Si queréis preparar un menú pinturero y gustoso, con aire de fiesta, os sugiero que probéis con el confit de pato. Además de ser delicado y suculento, se puede sacar a la mesa en media hora y con una buena presentación.
Como último detalle está su precio: sin ser especialmente barato, resulta bastante conveniente, ya que rinde y no tiene apenas desperdicio.
Las guarniciones pueden ser infinitas. Las que os pongo son solo sugerencias

Ingredientes
Una pieza de confit de pato por comensal. Al estar ya cocinados, suelen traer instrucciones, que consisten básicamente en sacar los confits de la grasa en la que están conservados, ponerlos en una fuente con la piel hacia abajo y meterlos 10 o 15 minutos al horno previamente calentado a unos 200 grados; pasado este tiempo, darles la vuelta y tostar la piel un momento con el grill. Sacarlos a la mesa enseguida con la guarnición que se prefiera.

Guarniciones y salsas
Setas o champiñones: ajo, perejil, setas.
Patatas fritas o panaderas.
Arroz blanco
Puré de manzana: manzanas reinetas, mantequilla, una pizca de sal, jerez o vino blanco seco.
Cebolla caramelizada: dos kilos de cebollas, un par de cucharadas de aceite, agua, una cucharada de azúcar, una cucharada de vinagre.
Salsa al vino de Marsala: hacer un roux con una cucharada de harina y una cucharada de mantequilla, diluirlo con un poco de caldo y cuando espese, añadir un vasito de vino de Marsala, se deja hervir un poco para que se evapore el alcohol y se reduzca, mientras se trabaja con unas varillas para que se mezcle bien y no queden grumos.
No pongo con más detalle las recetas de las salsas porque son fáciles de encontrar y porque se pueden sustituir por otras, incluso compradas.

La famosa ensalada César


Buscando por Internet me he enterado de que el inventor  de la ensalada César fue un chef  llamado César Cardini, radicado en México, que tenía un restaurante en Tijuana.
Parece ser que ganó no sé qué concurso gastronómico y su ensalada se hizo famosa, pasó a California y de ahí al mundo entero.
La verdad es que yo la tomé por primera vez en México, donde la probé en varios sitios porque me gustó mucho, por la ensalada en sí y porque la preparaban con cierta liturgia ante el comensal, siempre de la misma manera. Tomé nota del invento y hasta me compré en un mercadillo una ensaladera de madera maciza parecida a las que usaban para hacer el aliño, mezclarlo con la lechuga y servirla.

Ingredientes (2-4 personas, según lo que coman y el tamaño de la lechuga, claro)

Una lechuga romana; sale muy bien también con cogollos de Tudela o con lechuga hoja de roble, pero no usar lechuga iceberg, por favor
Unas rabanadas de pan del día anterior
Tres o cuatro anchoas
Un huevo
El zumo de medio limón
Un ajo
Aceite de oliva virgen extra
Unas gotas de salsa Worcester
Un poquito de mostaza
Costrones de pan frito
Queso parmesano


Partir unas rebanadas de pan en daditos y freírlos en aceite. En cuanto estén dorados, sacarlos en un plato sobre papel de cocina para que se escurran y se enfríen.
Lavar y escurrir bien la lechuga, partirla o dejar las hojas enteras, según se prefiera y reservarla.
En la misma ensaladera en que se vaya a servir, machacar con la mano del mortero las anchoas. Agregar el ajo pasado por una prensa y la yema del huevo; mezclar con la misma mano del mortero (o con lo que se quiera) e ir incorporando el aceite en chorrito fino. Enseguida empezará a trabarse como una mayonesa; sin dejar de remover, agregar el limón, la salsa Worcester y la mostaza y seguir con el aceite hasta obtener una cantidad suficiente de aliño. Con la sal de las anchoas será suficiente, no hay que poner más.
Añadir la lechuga y removerla bien para que se impregne del aliño. Poner por encima los costrones de pan y el parmesano recién rallado o en lascas finas, si se prefiere.
Tomarla inmediatamente para que la lechuga no se mustie.

lunes, 29 de abril de 2013

Lo mejor de Asturias


He pasado este lluvioso fin de semana con mis amigos de Astur Aldea, el mejor sitio de la costa occidental de Asturias para disfrutar de todo lo que puede ofrecer esa tierra extraordinaria.
La belleza natural, la amabilidad de la gente, y como no, la deliciosa gastronomía asturiana son motivos suficientes para conducir 500 km entre lluvia torrencial, viento huracanado y temperaturas más propias de Noruega que de la península Ibérica.
Por si alguien quiere seguir nuestros pasos os dejo un enlace a su página web y a su perfil de Facebook, donde encontraréis todo la información necesaria.

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jueves, 18 de abril de 2013

Cocina de fantasía

Seguro que mucha gente aficionada al buen comer es además seguidora de Juego de tronos (o de Canción de hielo y fuego, la saga de George R. R. Martin en que se basa la serie). Los que disfruten de esas dos aficiones están de suerte: podrán recrear la gastronomía de sus lugares de fantasía favoritos gracias a Festín de hielo y fuego, una colección de recetas culinarias pensada para evocar las cocinas y los banquetes de los Siete Reinos.
¿Cuál es plato favorito de Tyrion Lanister? ¿Qué menú sirven en la posada de la encrucijada? ¿A qué sabrán los pasteles de limón que tanto le gustan a Sansa? ¿Qué desayunan los rudos dothrakis?
En las novelas, que son mucho más descriptivas y minuciosas que la serie, los detalles sobre la vida cotidiana  están cuidados con esmero y abundan las alusiones gastronómicas. Chelsea Monroe-Casse y Sarian Lehrer, las autoras de este libro de cocina, han volcado en un bonito volumen las recetas que  publican en su blog, dedicado a los aspectos alimenticios de la serie
 :

Las recetas son curiosas, de aire vagamente medieval, y parecen bastante fáciles y bien explicadas. Incluyen una tabla de sustituciones, por si en nuestra carnicería habitual no nos quieren vender solomillo de uro o pechuga de cisne negro, y cualquier lector habituado a cocinar se dará cuenta de que nadie va a notar si las especias vienen de más allá de los Siete Reinos o son marca Carmencita.

Ideal para regalar a incondicionales de la saga. Para más información



viernes, 12 de abril de 2013

¡Mi primer premio!



Raquel, autora del blog Cocinara http://cocinara.blogspot.com.es/2013/04/premios.html#comment-form, me ha puesto en su lista de blogs premiados ¡qué ilusión! Desde aquí quiero agradecerle este detalle.

Raquel tiene unas recetas estupendas, os animo a vistarla.

jueves, 4 de abril de 2013

Merluza a la gallega


Como dijo el poeta,
te me mueres de honrada y de sencilla
y ya seas merluza o pescadilla
esta simple receta,
tan fácil y completa,
tus virtudes realza y magnifica
y en un momento explica
la lección de modestia culinaria
que da tu suculencia extraordinaria
¡Qué buena estás! ¡Qué rica!


Yo interpreto así este plato tan clásico de la gastronomía gallega y nacional. La receta, o más exactamente el procedimiento me lo explicó un buen amigo de Cedeira al que hace mucho que no veo. Es tan fácil que me da un poco de apuro ponerlo por escrito, pero ahí va.

Ingredientes

Un buena merluza o pescadilla gorda partida en rodajas de unos dos dedos de grosor
Patatas, mejor si son gallegas
Cebolla
Laurel
Pimentón
Ajo
Sal
Aceite de oliva virgen extra


Lavar y escurrir el pescado. Pelar las patatas, partirlas en trozos grandes y hervirlas con agua, sal, la cebolla partida en trozos grandes y una hoja de laurel.
Cuando las patatas les queden algunos minutos para estar tiernas del todo, pasarlas solas a una cazuela de barro, con un poco de su caldo, ponerlas de nuevo al fuego, colocar encima las rodajas de merluza y tapar la cazuela para que se hagan al vapor.
Si no se tiene una cazuela de barro, servirá una de acero que sea amplia, plana y presentable para sacarla a la mesa.
Mientras se cuece la merluza, (tardará entre cinco y diez minutos, según el grosor de las piezas), pelar el ajo, partirlo en rodajitas y refreírlo en un dedo de aceite, más o menos, en una sartén pequeña; cuando empiece a dorarse, retirar la sartén del fuego y añadir una cucharadita de pimentón. En cuanto la merluza esté en su punto, rociarla con el aceite rojo de pimentón y servirla inmediatamente en los platos, procurando dejar el caldo sobrante en la cazuela.